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Carta digital · Pizzería

La carta digital para tu pizzería

Masas y variantes por fin claras, pizzas agotadas ocultas con un toque, fotos y vídeos que abren el apetito y pedidos desde la mesa en las noches llenas.

Activación inmediata · Sin permanencia · Asistencia 7/7

La pizzería es el local que más gana con el paso al digital: la carta digital para pizzería pone orden entre masas, extras y variantes, quita de la carta la pizza agotada a mitad de la noche y, cuando la sala está llena, recoge los pedidos directamente desde las mesas. El cliente escanea el QR de la mesa y hojea pizzas, fotos, alérgenos y precios desde el móvil, sin descargar ninguna app. Aquí encontrarás qué cambia en concreto para una pizzería de verdad.

Masas y variantes sin notas ilegibles

La carta de una pizzería es la más complicada de la restauración: masa clásica, integral, sin gluten, doble mozzarella, extras, mitad y mitad. En papel todo esto se convierte en una selva de asteriscos y notas a pie de página que nadie lee; en la carta digital cada pizza tiene sus opciones presentadas con claridad, con el precio correcto para cada variante y la descripción que explica qué cambia.

Lo mismo vale para los alérgenos: el Reglamento (UE) 1169/2011 los hace obligatorios, y con Ordinami aparecen resaltados en rojo para el cliente, pizza por pizza. Al abrir la carta por primera vez el cliente puede incluso indicar sus propios alérgenos: quien es intolerante a la lactosa o celíaco ve de inmediato qué puede pedir, sin interrogar al camarero entre una mesa y otra.

La pizza agotada desaparece con un toque

Todo pizzero conoce la escena: la burrata se acaba a las 21:00 del sábado, y desde ese momento la sala colecciona negativas, mesa tras mesa, con el cliente que se queda chafado porque ya había elegido. Con la carta digital el problema dura diez segundos: abres el panel desde el móvil, ocultas la referencia, y la carta está actualizada en ese mismo instante en todas las mesas. Mañana, cuando vuelva el ingrediente, la reactivas con un toque.

El mismo mecanismo trabaja en positivo: la pizza del mes, la sugerencia fuera de carta con el ingrediente del día, la de temporada con trufa se añaden al vuelo, sin esperar a la próxima reimpresión. La carta deja de ser una fotografía vieja de la cocina y vuelve a decir la verdad, servicio a servicio.

Fotos y vídeos que abren el apetito

La pizza es el plato más fotogénico que existe, y en la carta digital las fotos no cuestan nada: una buena foto junto a cada pizza ayuda al cliente indeciso y empuja las especiales, que dejan más margen que las clásicas. Pero la verdadera novedad son los vídeos de los platos, disponibles desde el plan MEDIO: la mozzarella que se estira al cortar, el borde que se abre, el horno que llamea; unos pocos segundos de movimiento venden más que cualquier descripción escrita.

En lo alto de la carta puedes poner además banners promocionales clicables: la promo del martes, el menú de pizza con bebida, la noche de degustación. El cliente los ve nada más abrir el QR, antes incluso de elegir, y un toque lo lleva directo a la oferta.

Pedidos desde la mesa en las noches llenas

El momento en que el digital amortiza la suscripción es el sábado por la noche: sala llena, mesas de diez, comandas largas y llenas de modificaciones. Con el plan MEDIO la mesa pide directamente desde el QR: cada mesa tiene su sesión única, todos los móviles del grupo piden sobre la misma cuenta, y la comanda llega escrita por los clientes; es decir, correcta, con las variantes en su sitio.

Dos detalles hacen el sistema a prueba de sala real: para enviar un plato se mantiene pulsado, un gesto deliberado que elimina los pedidos lanzados por error al hojear la carta, y un temporizador antispam configurable impide las ráfagas de pedidos seguidos. Mientras tanto, las segundas rondas de cervezas y refrescos —el margen más fácil de la noche— salen solas, mientras quien está en sala lleva pizzas en vez de tomar comandas.

QR elegantes en las mesas y reseñas al final de la noche

Para las mesas no hacen falta folios impresos en casa: desde el panel descargas el PDF elegante con los QR de cada mesa, con el logo de la pizzería, listo para imprimir. El código no cambia nunca, así que los expositores se imprimen una sola vez, aunque rehagas la carta cada temporada.

Y cuando la mesa se cierra, con el plan PRO sale la invitación a dejar una reseña en Google, en el mejor momento, con la comida terminada y el cliente contento: es la forma más natural de aumentar las reseñas de la pizzería. También con el PRO, la tarjeta de fidelidad digital hace volver a los clientes del sábado: puntos en cada visita y premios que canjear en la mesa.

Cuánto cuesta y cómo empezar

Los planes son tres y la lógica es simple. El BASE, a 29,90 €/mes, cubre carta, QR, fotos y alérgenos: la pizzería deja de reimprimir y tiene una carta siempre veraz. El MEDIO, a 49,90 €/mes, añade lo que rinde en las noches llenas: pedidos desde la mesa, vídeos de los platos y carta en 6 idiomas para los turistas. El PRO, a 69,90 €/mes, completa con tarjeta de fidelidad, recogida de reseñas y estadísticas: ingresos, horas punta y el ranking de las pizzas más vendidas, el que dice de verdad qué mantener en carta. La comparativa completa está en la página de precios de la carta digital.

Empezar es cuestión de una tarde: creas tu cuenta, cargas las pizzas con el asistente guiado y ves la carta en tu móvil. Activación inmediata, sin permanencia: si no es para ti, lo cancelas cuando quieras.

Preguntas frecuentes

¿Puedo gestionar masas alternativas y extras en las pizzas?

Sí: cada pizza puede tener sus variantes y opciones con precios claros, y los alérgenos siguen siendo correctos para cada versión. Se acabaron los asteriscos y las notas a pie de página.

¿Cómo oculto una pizza agotada a mitad del servicio?

Desde el panel, incluso desde el móvil: ocultas la referencia en diez segundos y la carta se actualiza en tiempo real en todas las mesas. La reactivas cuando vuelve el ingrediente.

¿Los clientes tienen que descargar una app para ver la carta o pedir?

No: la carta se abre en el navegador escaneando el QR con la cámara. Para pedir, el cliente mantiene pulsado el plato: ninguna app, ningún registro.

¿Las mesas grandes no corren el riesgo de liarse con los pedidos?

No: cada mesa tiene una sesión única, todos los móviles piden sobre la misma cuenta y un temporizador antispam configurable evita los pedidos en ráfaga.

¿Cuánto cuesta la carta digital para una pizzería?

Desde 29,90 €/mes con el plan BASE; los pedidos desde la mesa, los vídeos de los platos y los 6 idiomas llegan con el MEDIO a 49,90 €/mes. Sin permanencia.

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