Pedir en mesa con QR significa que el cliente hojea la carta desde el móvil y envía el pedido sin esperar a que alguien pase a tomar nota. Con Ordinami todo ocurre desde el mismo QR de la carta: una sesión única por mesa, un gesto pensado a propósito para evitar pedidos accidentales y un temporizador antispam configurable. Así funciona de verdad, desde el primer toque hasta el cierre de la mesa.
La sesión única de la mesa
Cuando el primer cliente escanea el QR de la mesa, se abre la sesión de esa mesa: desde ese momento todos los móviles del grupo trabajan dentro de la misma sesión. Cada uno hojea la carta por su cuenta, pero los pedidos confluyen en una sola cuenta ligada a la mesa: la cocina recibe comandas claras, con el número de mesa correcto, y al final de la noche no hay pedidos huérfanos que reconstruir.
Es la diferencia entre un sistema pensado para la sala de verdad y un simple carrito online: diez personas que piden en momentos distintos —el entrante al sentarse, el postre a medianoche— siguen siendo siempre la misma mesa, con la misma cuenta. Y cuando la mesa se cierra desde el gestor, la sesión termina en todos los dispositivos a la vez.
Mantener pulsado para pedir: sin toques accidentales
El miedo clásico del restaurador es el pedido enviado por error: el cliente que va pasando la carta, toca un plato y la cocina se pone a preparar algo que nadie quería. Por eso en Ordinami el envío no es un toque: para pedir un plato el cliente mantiene pulsado, un gesto deliberado que no puede ocurrir por casualidad mientras se hojea.
El gesto se explica directamente en la interfaz, así que no hace falta instruir a nadie; y para el cliente tiene incluso algo de satisfactorio, como confirmar con un apretón de manos. El resultado práctico: las comandas que llegan a cocina son las que se querían, y la sala deja de hacer de árbitro en los «yo esto no lo he pedido».
Los estados de los platos: la mesa siempre sabe en qué punto está
Tras el envío, cada plato tiene un estado que avanza a medida que la cocina trabaja: el cliente abre la carta y ve qué se ha recibido y qué está a punto de llegar, en tiempo real en su móvil. Parece un detalle, pero cambia el clima de la sala: la mesa que sabe que su pedido está en marcha espera tranquila, en vez de parar al primer camarero que pasa con el clásico «perdone, ¿y nuestro pedido?».
Del lado del gestor, los pedidos llegan en tiempo real con el número de mesa, y quien está en sala o en cocina los va avanzando conforme salen. Todo desde un móvil, una tablet o cualquier ordenador: no hace falta hardware dedicado.
El temporizador antispam configurable
La otra preocupación legítima es la broma o el exceso de entusiasmo: la mesa que envía diez pedidos en tres minutos. Para eso está el temporizador antispam: entre un pedido y el siguiente puedes fijar un tiempo mínimo de espera, y el cliente ve claramente cuánto falta para poder pedir de nuevo.
El temporizador lo configuras tú desde el panel, según el ritmo de tu local: ajustado para la pizzería del sábado por la noche, más relajado para el bar con terraza donde la segunda ronda es bienvenida. Es el tipo de control que convierte los pedidos desde la mesa de un salto al vacío en una herramienta calibrada para tu sala.
El cierre de la mesa y la invitación a reseñar
Cuando la mesa paga, la cierras desde el gestor: la sesión termina en todos los móviles del grupo al mismo tiempo, y la mesa queda lista para los siguientes clientes, que al escanear el mismo QR abrirán una sesión nueva, limpia.
Con el plan PRO, el cierre lanza también la invitación a dejar una reseña en Google: el momento perfecto, porque el cliente acaba de terminar, está satisfecho y ya tiene el móvil en la mano. Es el mecanismo descrito en la guía para aumentar las reseñas de Google del restaurante: la recogida deja de depender de la memoria del camarero y pasa a formar parte del servicio.
Qué necesitas para activarlo (y qué no)
Los pedidos desde la mesa están incluidos en el plan MEDIO de Ordinami por 49,90 €/mes, junto con la carta en 6 idiomas y los vídeos de los platos; el detalle de los planes está en la página de precios de la carta digital. No hay comisiones sobre los pedidos: la cuota lo cubre todo.
No hace falta hardware: bastan los QR en las mesas —descargables en un PDF elegante con tu logo, un código por mesa— y cualquier dispositivo para el gestor. Tampoco hace falta que los clientes instalen una app: todo vive en el navegador. Para ver la experiencia desde el lado del cliente está la carta de ejemplo; para empezar, creas tu cuenta y activas los pedidos cuando la carta esté lista.
Preguntas frecuentes
¿Hace falta una app para pedir en mesa?
No: el cliente escanea el QR con la cámara y pide desde el navegador. Ninguna app que descargar, ningún registro.
¿Cómo se evitan los pedidos enviados por error?
Para pedir se mantiene pulsado el plato: un gesto deliberado que no ocurre al hojear la carta. Además, un temporizador antispam configurable limita los pedidos demasiado seguidos.
¿Varias personas en la misma mesa pueden pedir desde su propio móvil?
Sí: la mesa tiene una sesión única y todos los móviles piden sobre la misma cuenta. La cocina recibe comandas claras, ligadas a la mesa correcta.
¿Qué pasa cuando cierro la mesa?
La sesión termina en todos los dispositivos del grupo y la mesa queda lista para los siguientes clientes. Con el plan PRO se envía también la invitación a reseñar en Google.
¿Hay comisiones sobre los pedidos desde la mesa?
No: los pedidos están incluidos en la cuota del plan MEDIO de 49,90 €/mes, sin porcentajes ni costes por pedido.
