Crea tu carta

Carta digital · Código QR

La carta digital de tu restaurante

Platos, fotos, precios y alérgenos en el móvil del cliente con un código QR: sin apps que descargar, sin reimpresiones, cambios en tiempo real desde el panel.

Activación inmediata · Sin permanencia · Asistencia 7/7

La carta digital es la carta de tu local convertida en una página web: el cliente escanea un código QR en la mesa y ve platos, fotos, precios y alérgenos, sin descargar ninguna app. Tú la actualizas en tiempo real desde el panel de control, sin volver a imprimir nunca más. En esta página encontrarás qué es, cómo funciona y qué puede hacer por restaurantes, pizzerías y bares.

Qué es una carta digital, en pocas palabras

Una carta digital es una página web que contiene la carta completa de tu local: categorías, platos, descripciones, precios, fotos y alérgenos. El cliente llega a ella escaneando un código QR con la cámara del móvil —un gesto ya automático para cualquiera— o desde un enlace que puedes poner en la ficha de Google, en las redes sociales o en el mensaje de confirmación de la reserva.

La diferencia de fondo respecto al papel no es la pantalla: es que la carta deja de ser un objeto fijo. Cada cambio que haces desde el panel —un precio actualizado, un plato agotado que ocultar, la sugerencia del día fuera de carta— está online en ese mismo instante, para todas las mesas. Tampoco es un PDF: un PDF fotografiado tarda en cargar y es imposible de consultar en el móvil, mientras que una verdadera carta digital es una página pensada para la pantalla, con categorías navegables y textos legibles sin hacer zoom.

Cómo funciona la carta con código QR

El funcionamiento cabe en tres pasos. Primero: creas la carta una sola vez desde el panel de Ordinami, introduciendo categorías, platos, precios, fotos y alérgenos; el proceso es guiado y no requiere conocimientos técnicos. Segundo: el sistema genera automáticamente tu código QR, que imprimes y colocas en las mesas, en la barra y en el escaparate. Tercero: el cliente escanea el código con la cámara y la carta se abre en el navegador, sin apps que descargar ni registros.

Un detalle importante: el código QR no cambia nunca. Cuando actualizas la carta, cambia el contenido de la página, no el código, así que los expositores impresos siguen siendo válidos para siempre, aunque rehagas la carta de arriba abajo cada temporada. Es la diferencia entre un QR dinámico gestionado por una plataforma y los generadores gratuitos que crean un código nuevo con cada cambio, obligándote a reimprimirlo todo.

Las ventajas concretas para el restaurador

Las ventajas que los restauradores citan más a menudo tras pasarse al digital son operativas, no estéticas:

  • Cambios en tiempo real: precios, platos agotados y sugerencias del día se modifican desde el móvil en un minuto, incluso en pleno servicio.
  • Cero costes de reimpresión: se acabó la imprenta con cada cambio de precios y las cartas plastificadas estropeadas que había que sustituir.
  • Fotos que venden: en papel las fotos cuestan dinero, en la pantalla son gratis; y un plato bien fotografiado se pide más.
  • Alérgenos conforme a la normativa: la información obligatoria del Reglamento (UE) 1169/2011 acompaña a cada plato y se actualiza junto con la receta.
  • Carta en 6 idiomas: los turistas leen en su idioma y piden con más seguridad, sin monopolizar al camarero.

A estas se suma una ventaja menos visible: la carta se convierte en un canal de comunicación que controlas tú, enlazable desde Google, las redes sociales y el delivery.

¿Carta digital o carta de papel?

La pregunta correcta no es cuál de las dos es mejor en abstracto, sino cuál trabaja mejor para tu local. La carta de papel tiene a su favor la tradición y el placer táctil, y en ciertos contextos —la alta cocina, el restaurante histórico— sigue formando parte de la escenografía. Pero paga dos límites estructurales: cada cambio cuesta una reimpresión, y no puede ofrecer fotos, varios idiomas ni pedidos desde la mesa.

La carta digital gana en costes de gestión, velocidad de actualización y funciones, y para la inmensa mayoría de restaurantes, pizzerías y bares es hoy la opción más racional. La solución que adoptan los locales más pragmáticos es híbrida: el QR como herramienta principal en todas las mesas, y dos o tres copias en papel de cortesía para quien las prefiera. Así ningún cliente se queda fuera y la dependencia de la imprenta se termina.

Más allá de la carta: pedidos, fidelidad y estadísticas

Una vez que la carta es digital, sobre ella se pueden construir funciones que el papel nunca podrá tener. Con los planes más completos de Ordinami la carta se convierte en una herramienta de venta y fidelización:

  • Pedidos desde la mesa: el cliente pide directamente desde el móvil, desde el mismo QR de la carta. Menos esperas, cero errores de comanda, segunda ronda de bebidas que sale sola.
  • Tarjeta de fidelidad digital: el cliente acumula puntos y premios sin tarjetas de cartón, y tú por fin ves quiénes son tus clientes habituales.
  • Recogida de reseñas: la invitación a reseñar llega en el recorrido natural del cliente, que ya tiene el móvil en la mano.
  • Estadísticas: los platos más pedidos, las horas punta, los datos para hacer ingeniería de menús sin reconstruir nada a partir de los tickets.

Puedes empezar solo con la carta y activar el resto cuando lo necesites, sin cambiar de plataforma ni de QR.

Cuánto cuesta y cómo se empieza

Una carta digital profesional cuesta lo que una cena para dos al mes: los planes de Ordinami empiezan en 29,90 €/mes y el detalle completo está en la página de precios de la carta digital. En la cuota está incluido todo: la página de la carta, el código QR listo para imprimir, los cambios ilimitados y el soporte. El único coste externo es la impresión de los expositores para las mesas, un gasto único de unas pocas decenas de euros.

Para empezar no hace falta planificar nada: creas tu cuenta, cargas las primeras categorías siguiendo el asistente guiado —aquí tienes la guía paso a paso para crear la carta digital— y en una tarde tienes la carta en el móvil, lista para que la prueben compañeros y amigos antes de imprimir el QR definitivo. No hay que tirar el papel al día siguiente: la transición puede ser gradual, y el QR puede convivir con las copias en papel todo el tiempo que quieras.

Preguntas frecuentes

¿Qué necesita el cliente para ver la carta digital?

Solo el móvil: escanea el código QR con la cámara y la carta se abre en el navegador. Ninguna app que descargar, ningún registro.

¿Puedo actualizar la carta yo mismo o necesito un técnico?

La actualizas tú desde el panel de control, incluso desde el móvil: cambias precios, ocultas platos agotados y añades novedades en tiempo real, sin conocimientos técnicos.

¿El código QR cambia cuando modifico la carta?

No, el QR es siempre el mismo: solo cambia el contenido de la página. Los expositores impresos siguen siendo válidos para siempre.

¿La carta digital cumple la normativa de alérgenos?

Sí: puedes indicar los 14 alérgenos del Reglamento (UE) 1169/2011 junto a cada plato, y la información se mantiene alineada con cada cambio de la receta.

¿Cuánto cuesta una carta digital con Ordinami?

Desde 29,90 €/mes con el plan BASE; el MEDIO, desde 49,90 €, añade pedidos desde la mesa y 6 idiomas, y el PRO, desde 69,90 €, también tarjeta de fidelidad, reseñas y estadísticas.

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