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Cuánto cuesta la carta digital

Tres planes claros: BASE a 29,90 €, MEDIO a 49,90 € con pedidos desde la mesa y 6 idiomas, PRO a 69,90 € con fidelidad, reseñas y estadísticas. Sin costes ocultos, sin permanencia.

Activación inmediata · Sin permanencia · Asistencia 7/7

¿Cuánto cuesta una carta digital? Con Ordinami la respuesta cabe en tres números: 29,90, 49,90 o 69,90 € al mes, según lo que la carta tenga que hacer por tu local. Sin costes de activación, sin comisiones sobre los pedidos, sin permanencia escondida. En esta página encontrarás qué incluye cada plan y cómo saber cuál tiene sentido para ti.

Plan BASE: la carta con código QR por 29,90 €/mes

El plan BASE cubre la necesidad fundamental: sustituir el papel por una carta profesional siempre actualizada. Incluye la página de la carta optimizada para el móvil, el código QR generado automáticamente y listo para imprimir, categorías y platos ilimitados con descripciones, fotos y precios, y los alérgenos del Reglamento (UE) 1169/2011 seleccionables para cada referencia.

Sobre todo, incluye los cambios ilimitados en tiempo real: precios retocados, platos agotados ocultos a mitad del servicio, sugerencias del día, cambio de temporada; todo desde el panel, incluso desde el móvil, sin volver a pasar nunca más por la imprenta. Es el plan adecuado para el local que quiere dejar de reimprimir y tener una carta cuidada, con fotos que venden y alérgenos conforme a la normativa. Para muchos restauradores es el punto de partida: se sube de plan cuando hacen falta las funciones extra, sin cambiar de QR ni rehacer nada.

Plan MEDIO: pedidos desde la mesa y 6 idiomas por 49,90 €

El plan MEDIO añade las dos funciones que cambian el trabajo en la sala. La primera son los pedidos desde la mesa: el cliente hojea la carta desde el QR y envía el pedido directamente desde el móvil. Sin esperas para pedir, comandas escritas por el cliente y por tanto sin errores de transcripción, y las segundas rondas de bebidas —el margen más fácil de la noche— que salen solas. Todo sin comisiones: los pedidos que pasan por la plataforma no cuestan un porcentaje, la cuota lo cubre todo.

La segunda es la carta en 6 idiomas: el turista elige el suyo y lee descripciones y alérgenos traducidos, y las versiones se mantienen alineadas con cada cambio. Es el plan natural para pizzerías con mesas grandes, bares con terraza, locales en zona turística y, en general, para quien tiene más mesas que manos: la función de pedidos, por sí sola, justifica el salto en las noches llenas.

Plan PRO: fidelidad, reseñas y estadísticas por 69,90 €

El plan PRO añade las herramientas para que los clientes vuelvan y para decidir con datos. La tarjeta de fidelidad digital vive en el móvil del cliente, que la activa desde el mismo QR de la carta: sin tarjetas de cartón que sellar y perder, y tú por fin ves quiénes son tus clientes habituales. La recogida de reseñas coloca la invitación a reseñar en el recorrido natural del cliente que ya tiene el móvil en la mano: el flujo de reseñas frescas en Google deja de depender de la memoria del camarero.

Las estadísticas, por último, responden a las preguntas en las que los locales independientes suelen navegar a ojo: qué platos se piden de verdad, a qué horas, con qué evolución en el tiempo. Son los números que hacen falta para la ingeniería de menús —qué empujar, qué reajustar de precio, qué eliminar— sin reconstruir nada a partir de los tickets. Es el plan para quien trata el local como una empresa: marketing y datos incluidos en la misma suscripción de la carta.

La comparación con los costes del papel

Para valorar si la suscripción compensa, la comparación correcta no es con cero: es con lo que el papel ya cuesta hoy, de forma poco visible. Una carta impresa con cierta dignidad cuesta desde unos pocos euros hasta más de diez euros por copia; un local medio necesita 20-25 copias, que rehacer con cada cambio de precios, más las copias estropeadas que sustituir durante el año y las versiones separadas por idiomas, comida y cena. Puesto en fila, para muchos locales la partida supera los 500-1.000 € al año, sin contar las horas dedicadas a maquetar y los precios corregidos a bolígrafo mientras llega la reimpresión.

Con la carta digital la impresión se reduce a los expositores con el QR, un gasto único de unas pocas decenas de euros, porque el código no cambia nunca. El ahorro en impresión cubre una parte considerable de la cuota; el resto lo cubren las funciones que el papel no puede ofrecer a ningún precio.

Cómo elegir el plan adecuado (y cambiarlo después)

La elección se hace partiendo del problema, no de la lista de precios. Si hoy tu problema es el papel —reimpresiones, precios que actualizar, alérgenos que poner al día—, el BASE lo resuelve por completo. Si el problema es la sala bajo presión o los turistas que no entienden la carta, el MEDIO con pedidos e idiomas es la respuesta. Si el tema es que los clientes vuelvan y entender qué vender, hace falta el PRO con fidelidad, reseñas y estadísticas.

Dos cosas hacen la decisión menos comprometida de lo que parece. La primera: el plan se cambia cuando quieras, y el QR y la carta siguen siendo los mismos; muchos empiezan por el BASE y suben en la primera temporada fuerte. La segunda: puedes crear la carta y verla en tu móvil antes de comprometerte, así lo valoras sobre tu local real y no sobre un folleto. Diez minutos en el panel dicen más que cualquier tabla comparativa.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta la carta digital de Ordinami?

Tres planes: BASE a 29,90 €/mes, MEDIO a 49,90 € con pedidos desde la mesa y 6 idiomas, PRO a 69,90 € con tarjeta de fidelidad, reseñas y estadísticas.

¿Hay costes de activación o comisiones sobre los pedidos?

No: pagas solo la cuota mensual del plan elegido. Los pedidos desde la mesa no tienen comisiones porcentuales.

¿Puedo pasar de un plan a otro?

Sí, en cualquier momento y sin rehacer nada: la carta y el código QR siguen siendo los mismos cuando cambias de plan.

¿Cuánto pesa la impresión del código QR?

Es un gasto único de unas pocas decenas de euros para los expositores de las mesas: el código no cambia nunca, así que no se reimprime.

¿El digital compensa frente a la carta de papel?

Para la mayoría de los locales, sí: entre reimpresiones, versiones y copias estropeadas el papel cuesta a menudo 500-1.000 € al año, y no ofrece idiomas, pedidos ni estadísticas.

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