El KDS —kitchen display system, la pantalla de comandas— siempre ha sido cosa de grandes cadenas: hardware dedicado, instaladores, contratos. Con Ordinami es una página del gestor: abres ordinami.it desde la tablet de la cocina, tocas «Pantalla de cocina» y las comandas empiezan a llegar solas, en tiempo real, con sonido propio y pantalla siempre encendida. Incluido desde el plan MEDIO, sin hardware obligatorio.
Qué ve la cocina
Cada pedido es un ticket sobre fondo oscuro, legible a dos metros: la mesa (o el nombre del cliente en el para llevar, con la hora de recogida bien visible), los platos con las cantidades, las notas del cliente en amarillo. Arriba, los minutos de espera por colores: verde por debajo de 10, ámbar hasta 20, rojo a partir de ahí; la cocina capta al vuelo qué se está quedando viejo sin que nadie pregunte «¿cuánto lleva ahí esa comanda?».
Los pedidos nuevos entran con un doble pitido pensado para hacerse oír por encima del ruido del servicio, y los tickets se ordenan solos del más antiguo al más reciente.
El flujo de trabajo: tres toques
El cocinero toca un plato y lo marca «en preparación», y el cliente en la mesa recibe un aviso discreto de que su plato ya está en marcha. Lo toca otra vez y pasa a «listo». Cuando el último plato del ticket se ha servido, el ticket desaparece; para las comandas sencillas está el botón «TODO LISTO», que lo cierra todo de golpe.
Sin formación, sin manual: es el equivalente digital de arrugar el papelito cuando sale el pedido, solo que el papelito no se pierde, no se mancha de grasa y no acaba debajo del mostrador.
Qué hardware hace falta (spoiler: el que ya tienes)
Cualquier tablet u ordenador con un navegador: una tablet Android de unas pocas decenas de euros, un iPad viejo, incluso un portátil jubilado. La pantalla se pone a pantalla completa con un toque y nunca entra en reposo mientras la página esté abierta. Si prefieres el hardware ya preparado, a cualquier plan puedes añadir un iPad preconfigurado en cesión de uso por 5,99 € más al mes.
El KDS convive con el tablero de Pedidos de la sala: la cocina ve los tickets; quien está en sala ve el tablero con las mesas, las llamadas al camarero y las cuentas solicitadas. Los mismos datos, dos vistas, cada uno la suya.
Por qué compensa frente a los papelitos
La comanda de papel tiene tres defectos que todo servicio conoce: se pierde, no dice cuánto tiempo lleva esperando y, cuando algo cambia, hay que reescribirla. El KDS elimina los tres, y añade lo que el papel no puede hacer: el cliente que pide desde el QR de la mesa llega a cocina por sí solo, sin que nadie transcriba nada. Cero pasos intermedios, cero errores de transcripción, cero «pero si yo lo había pedido sin cebolla».
La pantalla de cocina está incluida desde el plan MEDIO junto con los pedidos desde la mesa, el para llevar y las notificaciones push: si quieres verla con tus pedidos reales, la prueba es gratuita y completa.
Preguntas frecuentes
¿Qué hardware hace falta para la pantalla de cocina?
Cualquier tablet u ordenador con un navegador: se abre el gestor, se toca «Pantalla de cocina» y listo. Si prefieres el hardware ya preparado, cada plan puede incluir un iPad preconfigurado por 5,99 € más al mes.
¿El KDS funciona también para el para llevar?
Sí: los pedidos para llevar llegan como tickets con el nombre del cliente y la hora de recogida bien visible, así la cocina siempre sabe qué tiene que salir y cuándo.
¿La cocina se entera de los pedidos nuevos?
Sí: cada pedido nuevo entra con un doble pitido propio y el ticket aparece en la cola. Los tiempos de espera cambian de color de verde a ámbar y a rojo a medida que pasan los minutos.
¿La pantalla entra en reposo durante el servicio?
No: mientras la página del KDS esté abierta, la pantalla sigue encendida. También hay un botón de pantalla completa, para que en la tablet solo se vea la cocina.
¿Cuánto cuesta el KDS?
Está incluido en el plan MEDIO por 49,90 € + IVA al mes, junto con los pedidos desde la mesa, el para llevar sin comisiones, las notificaciones push y la carta en 6 idiomas.
