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Tarjeta de fidelidad para restaurantes: hacer que los clientes regresen

3 min de lectura Redacción de Ordinami

Rellenar el local de clientes nuevos cuesta dinero: publicidad, visibilidad en portales, descuentos de bienvenida. Hacer que regresen los que ya han estado en tu restaurante y han comido bien cuesta mucho menos, y en la restauración es el cliente habitual el que paga las cuentas a fin de mes. La tarjeta de fidelidad sirve exactamente para esto: dar una razón concreta para elegirte de nuevo en lugar del local nuevo que abrió dos calles más allá.

Por qué el cartón timbrado ya no es suficiente

El clásico cartón con timbres tiene tres defectos conocidos por aquellos que lo han probado: el cliente lo pierde o lo olvida en casa, los timbres se prestan a trucos, y tú no aprendes nada — no sabes quién es el cliente, con qué frecuencia viene, qué pide. La versión digital resuelve los tres problemas: la tarjeta vive en el teléfono que el cliente siempre lleva en el bolsillo, los puntos se rastrean, y tú finalmente ves quiénes son tus clientes fieles.

Cómo configurar los premios

  • Alcanciables: el primer premio debe llegar después de pocas visitas. Un objetivo a veinte cenas no motiva a nadie.
  • De valor percibido alto y costo bajo: el postre de cortesía, el vaso de bienvenida, el amaro de la casa: cuestan poco para ti y gustan al cliente.
  • Fáciles de explicar: una línea: cada diez almuerzos, uno es gratuito. Si el mecanismo requiere un reglamento, está mal.
  • Coherentes con el local: la pizzería premia la décima pizza, el bar el desayuno, el restaurante puede premiar a quien trae amigos.

Los errores típicos

  1. Premios tacaños: el descuento del 5% después de diez cenas comunica lo opuesto a la generosidad.
  2. Mecanismo lanzado y olvidado: si el salón no lo propone, el programa muere en un mes.
  3. Ninguna caducidad ni novedad: un programa idéntico durante tres años deja de ser una razón para regresar.

Hay luego el error de medida: lanzar la tarjeta y nunca mirar los números. Activaciones a la semana, clientes que regresan, premios canjeados: tres datos que en un mes dicen si el programa funciona o necesita ajustes.

Cómo empezar en la práctica

Con Ordinami la tarjeta de fidelidad está incluida en el plan PRO, integrada en el menú digital: el cliente la activa desde el mismo QR con el que navega por el menú, sin aplicaciones que descargar ni tarjetas que imprimir. Encuentras el detalle de los planes en la página de precios. El lanzamiento cuenta tanto como la herramienta: prepara una frase para el salón ("con nuestra tarjeta, la décima comida es gratuita, la activas desde el QR en diez segundos"), un recordatorio que lo recuerde, y propónela en cada cuenta durante las primeras dos semanas. Luego mira los números: cuántos la han activado y cuántos regresan. Si quieres ver cómo funciona desde el lado del cliente, abre una cuenta de prueba y pruébala en tu teléfono antes de lanzarla en el salón. Después del primer mes, el impulso puede disminuir: en ese punto, el programa se propone por sí solo, en cada exploración del menú.

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