Crear la carta de un restaurante significa tomar decisiones económicas disfrazadas de decisiones gastronómicas: qué platos ofrecer, a qué precio, en qué orden. Esta guía parte de cero —útil tanto para quien abre un local nuevo como para quien quiere rehacer una carta cansada— y llega hasta la publicación online con código QR, para que el resultado no acabe en la imprenta sino en el móvil de tus clientes.
Por dónde empezar: identidad y números
Antes de escribir una sola referencia, hacen falta dos respuestas claras. La primera tiene que ver con la identidad: qué cocina haces, para quién, en qué rango de precios. La carta es la traducción operativa del concepto, y «un poco de todo para todos» es la premisa de las cartas kilométricas que no funcionan. La segunda tiene que ver con los números: de cada plato candidato debes conocer el escandallo o food cost, es decir, el coste de los ingredientes de una ración a precios reales de compra, mermas incluidas.
Con estos dos elementos puedes aplicar el doble filtro que distingue a las cartas profesionales: cada plato debe tener sentido para el posicionamiento del local y sostenerse económicamente. El plato precioso con un 55 % de escandallo y tres competidores más baratos es un capricho que conviene dejar fuera de carta, o reservar para las sugerencias del fin de semana. Es un trabajo de despacho, con la calculadora: hacerlo antes evita tener que hacerlo después, delante de los clientes.
Elegir los platos: cuántos y cuáles
La regla más útil para una carta nueva es: corta al principio. Entre 25 y 40 referencias en total, repartidas en categorías de como máximo 10-12 platos, con este criterio de composición:
- Los platos de identidad: tres o cuatro propuestas por las que el local quiere ser recordado y elegido. Son la razón por la que se habla de ti.
- Los platos de volumen: los clásicos que la clientela espera y pide en cantidad. Dejan menos margen pero llenan la sala.
- Los platos de margen: referencias con escandallo bajo y valor percibido alto, para colocar bien y describir mejor.
- Las coberturas: al menos una opción vegetariana y una ligera para no perder los grupos en los que un solo excluido arrastra a todos.
Ampliar una carta corta que funciona es fácil y lo haces con los datos de ventas; acortar una carta larga delante de los clientes fieles es mucho más doloroso. Ante la duda, recorta.
Escribirla bien: nombres, descripciones, precios
Con la lista de platos decidida, la carta hay que escribirla, y aquí se juega una parte concreta del ticket medio. Los nombres deben ser claros, sin siglas internas; para los platos de la tradición, el nombre original se mantiene también en las traducciones. Las descripciones caben en una o dos líneas y usan palabras concretas: origen de los ingredientes, técnica de preparación, texturas. Nada de «delicioso» y «exquisito», que no demuestran nada.
Sobre los precios, tres reglas rápidas: nunca la columna alineada con puntos, que empuja a elegir el número más bajo; la cifra al final de la descripción; terminaciones coherentes con el posicionamiento (redondas para la gama media y alta, ,90 para los formatos económicos). Y en cada categoría, un ancla: el plato premium que pocos piden pero que hace parecer razonable todo lo demás. Para profundizar en la estructura y los errores típicos está la guía de la carta de restaurante.
¿Papel o digital? Por qué conviene nacer online
Una carta recién creada es por definición una carta por corregir: en los primeros meses descubrirás platos que no salen, precios que retocar, descripciones que no funcionan. Si la carta está impresa, cada corrección cuesta una reimpresión, y por tanto no se hace, o se hace a bolígrafo delante de los clientes. Si la carta nace digital, cada corrección es un minuto desde el panel, y la carta mejora semana a semana sin fricciones.
Nacer online trae además el resto de serie: los alérgenos del Reglamento (UE) 1169/2011 configurados por plato desde el principio, las fotos añadidas a medida que los platos salen del pase, los seis idiomas para los turistas, el enlace de la carta para poner en la ficha de Google y en las redes antes incluso de la inauguración. El papel puede quedarse como copia de cortesía, impresa cuando la carta se haya estabilizado: es el orden inverso al tradicional, y es el correcto.
Publicarla online con Ordinami
La puesta online es la parte más rápida de todo el recorrido. En Ordinami creas tu cuenta, introduces categorías y platos con descripciones, precios, fotos y alérgenos siguiendo el asistente guiado, y el sistema genera el código QR para imprimir en las mesas: la guía operativa completa, paso a paso, está en la página crear una carta digital. Para una carta de 30-40 referencias preparada como se describe aquí, la carga lleva un par de horas.
Desde ese momento la carta es una herramienta viva: la sugerencia del día se añade en treinta segundos, el plato agotado se oculta desde el móvil, el cambio de temporada se prepara con antelación y se activa el día justo. Y con los planes más completos la carta recoge también los pedidos desde la mesa y te devuelve las estadísticas de lo que se vende de verdad: los datos con los que, dentro de tres meses, harás la primera revisión seria de la carta que estás creando hoy.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos platos debe tener la carta de un restaurante nuevo?
Mejor empezar corto: 25-40 referencias en total. Ampliar una carta que funciona es fácil; acortar una larga delante de los clientes es mucho más difícil.
¿Cómo se calcula el precio de un plato?
Se parte del escandallo (coste de los ingredientes de una ración, mermas incluidas), se aplica un multiplicador de entre 3 y 4 y se ajusta mirando el mercado y el margen en euros.
¿Mejor crear primero la carta de papel o la digital?
Digital: en los primeros meses la carta cambia continuamente y online lo corriges todo sin reimpresiones. El papel se imprime después, cuando la carta se ha estabilizado.
¿Puedo crear la carta antes de abrir el local?
Sí, y es recomendable: la preparas con calma, la haces probar a amigos en el móvil y llegas a la inauguración con el QR y las traducciones ya listos.
¿La carta creada con Ordinami incluye los alérgenos?
Sí: para cada plato seleccionas los alérgenos de una lista predefinida conforme al Reglamento (UE) 1169/2011, visibles también en las versiones traducidas.
