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Pedidos en la mesa: ventajas y desventajas para tu restaurante

3 min de lectura Redacción de Ordinami

Con los pedidos en la mesa, el cliente escanea el QR, navega por el menú y envía el pedido desde su teléfono, sin esperar a que alguien lo tome. Para algunos locales es un cambio operativo, para otros es una imposición. Como asesor, el consejo es desconfiar tanto de quien lo vende como obligatorio como de quien lo descarta como una moda: depende de tu formato de servicio. Veamos los dos lados de la balanza.

Las ventajas, cuando el formato es adecuado

  • Ninguna espera para pedir. El momento más frustrante para el cliente no es esperar la comida: es esperar para poder pedir. El QR lo elimina, y con ello una buena parte de las reseñas negativas sobre el servicio lento.
  • El segundo pedido sale solo. Otra cerveza, otro turno de aperitivos: pedidos que a menudo no se realizan porque el camarero no pasa en el momento adecuado. Desde el teléfono se realizan, y la cuenta lo agradece.
  • Cero errores de pedido. El pedido llega escrito por el cliente: no hay "en realidad pedí sin cebolla".
  • Personal más eficiente. Con la dificultad que hay hoy en día para encontrar camareros, quitar la toma de pedidos libera la sala para llevar platos y cuidar las mesas.

Las desventajas, dichas honestamente

  • Menos contacto humano. Si tu punto fuerte es el asesoramiento en la mesa y la venta guiada del propietario, el pedido por teléfono corta precisamente ese momento.
  • No todos los clientes lo aprecian. Una parte de la clientela, especialmente los más mayores, quiere pedir en voz alta. Hay que mantener la alternativa, siempre.
  • La cocina debe soportar el ritmo. Los pedidos llegan más fluidos y a veces más frecuentes: si el servicio de cocina se colapsa el viernes por la noche, antes soluciona eso.

Dónde funciona mejor

Pizzerías con mesas numerosas, pubs y cervecerías donde el repedido es el corazón de la facturación, establecimientos de playa y terrazas donde el personal recorre metros y metros, locales con servicio informal y alta rotación. Donde convence menos: restauración de alta gama y locales donde la explicación del plato es parte de la experiencia. En el medio está la mayoría de los locales, donde la fórmula híbrida —QR activo, camarero siempre disponible— satisface a ambos públicos.

Cómo probarlo sin riesgos

La forma sensata es la prueba: actívalo como opción junto al servicio clásico, explícalo con una línea en la carta y mira los números durante un mes. Con Ordinami, los pedidos en la mesa están incluidos en el plan MEDIO desde 49,90 euros al mes —encuentra la comparación entre planes en la página de precios— y el cliente pide desde el mismo QR del menú, por lo que no cambia nada de la dotación en la sala. Si después de un mes, la cuenta media y la velocidad del servicio no mejoran, al menos tendrás un dato cierto en lugar de una opinión. Implica al personal antes del lanzamiento: si la sala vive la herramienta como un aliado que ahorra vueltas, la promocionará en las mesas; si la vive como un control, la boicoteará en silencio.

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