La pregunta siempre llega primero: ¿cuánto cuesta? La respuesta honesta es que un menú digital profesional cuesta entre 20 y 70 euros al mes, dependiendo de lo que necesites. Por debajo de ese umbral, encontrarás generadores de QR gratuitos con límites pesados; por encima, generalmente estás pagando funciones de cadena que a un local individual no le sirven. Veamos las franjas una por una.
Las tres franjas de precio
- Gratis o casi: QR que apunta a un PDF o a un menú básico. Está bien para probar la idea, pero no hay modificaciones rápidas, no hay fotos gestionadas bien, no hay idiomas. El límite se siente después de dos semanas.
- 20-50 euros al mes: la franja donde se encuentra la mayoría de los restaurantes. Menú actualizable en tiempo real, fotos, alérgenos, más idiomas y a menudo los pedidos desde la mesa.
- 50-80 euros al mes: se suman herramientas de marketing: tarjeta de fidelidad, recopilación de reseñas, estadísticas sobre lo que miran y ordenan los clientes.
Un ejemplo concreto
Para dar números reales y no franjas vagas: Ordinami parte de 29,90 euros al mes con el plan BASE (menú completo con QR), pasa a 49,90 euros con el MEDIO que agrega pedidos desde la mesa y menú en 6 idiomas, y llega a 69,90 euros con el PRO, que incluye tarjeta de fidelidad, recopilación de reseñas y estadísticas. El detalle actualizado está en la página de precios.
La comparación adecuada: la impresión
La comparación que hay que hacer no es con cero, sino con lo que gastas hoy. Un menú plastificado en imprenta cuesta generalmente algunos euros por copia; multiplícalo por las mesas, por las reimpressiones estacionales, por las copias dañadas y por cada cambio de precios. Un local que reimprime tres o cuatro veces al año a menudo gasta lo mismo que una suscripción digital, con la diferencia de que el papel no actualiza los precios solo y no habla inglés.
Los costos ocultos a controlar
- Comisiones sobre los pedidos: algunas plataformas retienen un porcentaje sobre cada pedido desde la mesa. En volúmenes de servicio completo pesa más que el canon.
- Costos de activación o de configuración inicial de una sola vez.
- Restricciones de duración: mejor una suscripción mensual cancelable que un contrato anual.
- Funciones en paquetes separados: idiomas o fotos vendidos como extras hacen que el total aumente.
La regla vale para cualquier proveedor: antes de firmar, haz que te digan el costo total del primer año, incluyendo activación y impresión. Es el único número que permite una comparación honesta entre ofertas construidas de manera diferente, y la propia pregunta hace que surjan los costos que la lista de precios no muestra.
Cómo decidir sin equivocarse
Comienza con el problema, no con la lista de precios. Si solo necesitas dejar de reimprimir, un plan básico es suficiente. Si tienes turistas o quieres aligerar la sala, mira los idiomas y los pedidos desde la mesa. Si tu tema es hacer que los clientes regresen, piensa en el plan con tarjeta de fidelidad y reseñas. Y antes de firmar cualquier cosa, crea un menú de prueba: diez minutos en la herramienta dicen más que cualquier tabla comparativa.